lienzo

Una obra descubierta gracias a la restauración

Posted by on Ene 27, 2015 in Bienes Culturales, Conservación, costumbrismo, lienzo, Patrimonio, pintura, Restauración, romanticismo | 4 comments

 UNA OBRA DESCUBIERTA GRACIAS A LA RESTAURACIÓN La gitana de Manuel Rodríguez de Guzmán   Este óleo sobre lienzo, que se ha denominado como La gitana, pertenece a una colección particular madrileña. Se ha dado a conocer y  ha visto confirmada su autoría gracias al tratamiento de restauración al que se sometió la obra. Se trata de un óleo sobre lienzo de 53 x 42 cm, con un marco de esquinas curvas y dorado al agua que parece contemporáneo  a la pintura. El autor es el pintor sevillano Manuel Rodríguez Guzmán (Sevilla1818 – Madrid 1867) Está considerado como uno de los mejores pintores costumbristas de temática andaluza. Fue alumno de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla y discípulo del pintor también costumbrista José Domínguez Bécquer. La escena se desarrolla en un callejón urbano y representa a una trapera o gitana que porta un hatillo a sus espaldas en actitud de dar a una niña un objeto que parece un ramillete de flores. La representación de la niña con mirada ausente y portando un palo o bastón en su mano parece aludir a una posible ceguera. La gitana mira hacia el espectador y sonríe levemente. A la derecha, sobre el cesto que descansa en el suelo, se pueden apreciar la firma del pintor y la fecha realización de la obra. ESTADO DE CONSERVACIÓN DE LA OBRA El marco estaba formado por una moldura de esquinas curvas, dorada al agua. Presentaba importantes pérdidas de dorado y aparejo, suciedad y repintes de purpurina ennegrecida. La preparación mostraba muy poca adhesión al soporte por la desnaturalización de las colas y la lámina de oro dejaba al descubierto el bol rojo. El bastidor era el original: móvil, con cuñas, con uniones a media madera de los listones que estaban biselados  en los bordes internos para prevenir que estos se marcaran en el tejido, objetivo que sin embargo no lograron. El soporte era un tafetán de lino con preparación rojiza de carácter graso. Presentaba un gran desgarro y rotura en la zona superior derecha con varias trayectorias. Junto a este, otras pequeñas roturas diseminadas por la superficie del lienzo y puntuales pérdidas de soporte que se intentaron reparar en el pasado mediante la adhesión de parches en el reverso. Los bordes aparecían muy dañados como consecuencia de la oxidación de los clavos que unían el tejido al bastidor y que lo habían debilitado de forma importante. El barniz era oscuro y se distribuía de forma desigual. Presentaba gran suciedad y una importante oxidación que le confería un tono amarillento. Además los repintes de purpurina que comentamos que habían sido aplicados al marco también habían manchado el lienzo tanto en su parte superior como en la inferior. RESUMEN DE LA INTERVENCIÓN El criterio rector de la intervención fue tratar la obra como un todo: marco, bastidor y lienzo, y devolverle su integridad estética, unidad potencial, valor histórico y estabilidad material. Marco y bastidor Ambos se limpiaron y fueron tratados preventivamente contra los xilófagos e impregnados para una mayor protección con una disolución de resina acrílica en hidrocarburo. El dorado del marco requirió una consolidación tanto de su preparación como de la lámina de oro, procediendo luego a su limpieza mecánica a punta de bisturí, para eliminar las concreciones, y química para poder eliminar el polvo graso y los restos de purpurinas ennegrecidas con las que se había intentado enmascarar las pérdidas de oro. Se aparejaron las lagunas y se optó por una reintegración cromática ilusionista para las lagunas y desgastes del oro. Una protección final con goma-laca sería el toque final para el marco. El lienzo...

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